NUMERO 105 - Noviembre 2017

En el Arte también existen las historias de vida


"Sobre todo no me engañes más…"

 Camille Claudel (1864 – 1943)

 

 

Todas las rupturas tienen algo de desgarrador. Todas arrancan algo que considerábamos nuestro, diseccionando, para siempre, una parte de nosotros cual terrible mutilación.

 

Como todas las pasiones sin medida, esta tormentosa relación tiene que llegar a su fin definitivo. Rodin nunca abandona a su otra mujer (la costurera Rose Beuret). Camille, lejos de su familia, tiene que afrontar la definitiva separación del amor de su vida. No por ello pierde la inspiración. A partir de ese momento parece liberada de las reglas de su maestro y continúa creando muchas y magníficas obras, pero, en lo personal, se irá hundiendo cada vez más en la desesperación. Rodin y Camille tenían frecuentes discusiones seguidas de reconciliaciones, y se enviaban ardientes cartas donde podemos leer frases como esta de Rodin "Ten piedad de mí, niña traviesa, no puedo aguantar más"  a las que Camille respondía con expresiones como ésta: "Me voy a la cama desnuda para imaginar que estás aquí". Se amaban con ardor y pasión, pero también eran dos personalidades muy fuertes y ambiciosas. Camille quería que Rodin se casara con ella, pero el escultor no estaba dispuesto a abandonar a su compañera de toda la vida, Rose… 

Cuando se produce la ruptura de la relación, Camille recibe un encargo para la realización de una escultura de bronce (que se titulará  L´Age Mur) quizás por intermediación de Rodin que trataba así de ayudarla. Considerada una de las obras más importantes de Camille, representa a ella misma, arrodillada y suplicante, dirigiendo sus manos hacia Rodin, quien le da la espalda, mientras una mujer, mitad ángel, mitad bruja (que representa a Rose Beuret), se lo lleva. Podría interpretarse como la sombra del pasado que arrastra al amante y le aleja, creando un muro insuperable entre ambos.



 

"L'Age mûr" o "Edad madura" de Camille Claudel (1864 – 1943) Musée Rodin. Obra inspirada en su propia vida, en la visión que ella tenía de su relación con Rodin.

Rogando de rodillas que no le abandone, la esencia de "L'Age mûr", grupo escultórico que define la ruptura de Camille Claudel con su amante August Rodin. Es una obra original, abierta, con una línea compositiva en fuerte diagonal marcada por la mirada de la joven hacia el adulto y subrayada por los brazos de ambos.

 

Carta de Auguste Rodin a Camille Claudel (texto original)

 

Mi feroz amiga,

Mi pobre cabeza está muy enferma y ya no puedo levantarme por la mañana. Esta tarde he recorrido (horas) sin encontrarte, nuestros lugares, ¡qué dulce me resultaría la muerte! Y qué larga es mi agonía. Por qué no me has esperado en el taller. ¿Dónde vas? cuánto dolor me estaba destinado. Tengo momentos de amnesia en los que sufro menos, pero hoy el dolor permanece implacable. Camille, mi bienamada a pesar de todo, a pesar de la locura que siento acercarse, y que será obra tuya, si esto continúa ¿Por qué no me crees? Abandono mi Salón, la escultura. Si pudiera irme a cualquier parte, a un país en el que olvidara, pero no existe. Hay momentos en que francamente creo que te olvidaría. Pero, de repente, siento tu terrible poder. Ten piedad malvada. Ya no puedo más, no puedo pasar otro día sin verte. De lo contrario, la locura atroz. Se acabó, ya no trabajo, divinidad maléfica y, sin embargo, te quiero con furor.

Mi Camille, ten la seguridad de que no tengo ninguna amiga, y de que toda mi alma te pertenece. No puedo convencerte, y mis razones son impotentes. Mi sufrimiento no te lo crees, lloro y lo pones en duda. Ya no río desde hace tiempo, ya no canto, todo me resulta insípido e indiferente. Ya estoy muerto y no comprendo las fatigas que he pasado por unas cosas que ahora me son indiferentes. Déjame verte todos los días, será una buena acción y quizá me venga una mejoría porque sólo tú me puedes salvar con tu generosidad.No dejes que la terrible y lenta enfermedad se apodere de mi inteligencia, del amor ardiente y tan puro que te tengo; en fin, piedad querida mía y tú misma serás recompensada.

Rodin

 

Más datos biográficos

Camille Claudel, desde bien pequeña disfrutaba moldeando el barro como si fuera un juego. Pero, ya entonces, empezó a mostrar su gran capacidad para reflejar, en aquel material inerte, los rostros de sus seres queridos. Lo que empezó como una mera distracción, se convirtió en una pasión que no gustó en absoluto a su familia, quienes esperaban de ella que siguiera el camino de las chicas de su tiempo, el que las dirigía exclusivamente al interior del hogar.

 

La joven aspirante a escultora encontró su oportunidad cuando la familia Claudel se trasladó a vivir a París. Corría el año 1881 y Camille tenía diecisiete años. Con la ayuda de su hermano, quien fue siempre su principal apoyo, el que se convertiría en el famoso escritor Paul Claudel, fue admitida en la Academia de Arte, dirigida por Alfred Boucher, donde un reputado escultor ejercía de maestro. Era Auguste Rodin quien muy pronto se percató del talento artístico de la joven Camille a la que incorporó, sin dudarlo, a su equipo de trabajo.

 

Camille terminó sus días en el sanatorio de Montdevergues, sola, aislada y olvidada por todos. El 19 de octubre de 1943 (79 años)  terminaba su larga penitencia, como ella misma lo calificó, de treinta años de reclusión injusta.

 

Auguste Rodin había fallecido muchos años antes, en 1917. Mientras su cuerpo descansa junto al de su amada Rose, su obra, paradójicamente, permanece junto a la de su amante Camille Claudel. El Museo Rodin es el que recoge el número más grande de obras de la escultora.

 

 

Auguste Rodin, de los catorce a los diecisiete años estudia en la Petine Ecole de Dessin, de París, donde se revela como modelador y, por su cuenta, en el Museo del Louvre. En tres ocasiones, fue rechazado para ingresar en la Escuela de Bellas Artes.
Trabajó en otros oficios para ayudar a sostener a su familia, a la vez que colaboraba con decoradores y escultores,  durante mucho tiempo. En el año 1875, se traslada a Italia, donde se sintió fascinado por el movimiento y la acción muscular en las obras de los escultores del Renacimiento, como Donatello y Miguel Ángel. Dos años más tarde, en 1877, es aceptado en el Salón, donde presenta El vencedor , obra que afianza su nombre. Sostenía que la belleza en el arte consistía en una representación fidedigna del estado interior; para lograr este fin, a menudo distorsionaba sutilmente la anatomía.

 

Su escultura, en bronce y mármol, se divide en dos estilos, el más característico revela una dureza deliberada en la forma y un laborioso modelado de la textura; el otro, está marcado por una superficie pulida y la delicadeza de la forma. . Su reconocimiento llegó en 1877 con la exhibición, en el Salón, de su desnudo masculino La era de bronce. Este trabajo levantó controversia por su extremado realismo, y provocó la acusación de que Rodin había hecho moldes de yeso a partir de modelos vivos. La exhibición en 1880 de su desnudo San Juan Bautista, que resaltaba las cualidades humanas del sujeto, acrecentó su reputación. Otros trabajos muy notables fueron, entre otros,  El beso y  El pensador.

Auguste Rodin  murió en Meudon, cerca de París, el 17 de noviembre de 1917. 


 

 El Pensador, París, Museo Rodin – Esta magnífica estatua no nació con el título que hoy le damos. Simbolizaba la figura del poeta, y fue concebida para que dominara la puerta con las escenas del Infierno, de Dante, encargada a Rodin por el Museo de las Artes Decorativas de París. La expresión absorta y concentrada del hombre se pone perfectamente de relieve por la actitud recogida de los miembros, como si la figura quisiera encerrarse más en sí misma.


Los cuerpos desnudos y entrelazados de los dos amantes, se funden como si solo fueran uno, y la pasión del beso hace al espectador partícipe de ese íntimo momento. El beso es una obra escultórica realizada en bulto redondo. La obra de Rodin, frontera decisiva entre la escultura tradicional y las nuevas corrientes vanguardistas, desarrolladas en los siglos XIX y XX, se caracteriza por recurrir a temas figurativos tratados con gran innovación, el non finito y la importancia concedida a los volúmenes, elementos indispensables en toda su producción.

 


La Edad del Bronce

Como gran parte de la producción artística de Rodin, esta obra forma parte de la colección del museo Rodin de París.  Realizada en bronce entre los años 1877 y 1880, está catalogada con dos títulos diferentes. El más conocido es La Edad del Bronce, pero también se la conoce como El despertar de la Humanidad. Ambos títulos tienen mucho de poético, como en tantas obras de Auguste Rodin, y nos dan una pista sobre el significado de la obra y el mensaje que con ella quería enviar el artista. De alguna forma, la representación y la temática de la escultura tienen un gran parecido con la situación personal de Rodin por aquellos años, ya que al igual que en el bronce, el artista, en ese tiempo, estaba saliendo de una etapa y estaba despertando a otra. Él, del mismo modo que la escultura, está como saliendo de un letargo y despertando a la vida, al futuro. Un cuerpo joven que, sin embargo, posee ya todos los miembros de un hombre plenamente adulto. Y gran parte del mensaje radica en que lleva la mano izquierda cerrada como para contener la explosión de lo que va a ser el amor, el deseo, la esperanza.

 

 

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María José Goás es oriunda de La Plata. Se ha desempeñado como docente en Artes Visuales, Historia del Arte y Diseño Industrial en numerosas Instituciones de su ciudad natal y en el Atelier de las Artes que fundó en el año 1984. Por su actividad en Investigación, Gestión Cultural y Producciones Visuales interviene como colaboradora y panelista en Convenciones Nacionales e Internacionales desarrolladas en diversas Universidades del país. mariajosegoas.g@gmail.com