Año 1

Nº 7

Agosto 2007  
  Números anteriores
  Acerca del comité editorial
  Contactos
 
 
 
Homenaje a Roberto"El Negro" Fontanarrosa
Adios, Maestro
Por Mauro Tortolo (*)
 



“Tengo dos problemas para jugar al fútbol. Uno es la pierna izquierda. El otro es la pierna derecha”.

 

 



Galería 1:
Fontanarrosa y los médicos

 

 


Galería 2:
Homenajes de otros humoristas a Fontanarrosa

 
 
 

De mí se dirá posiblemente que soy un escritor cómico, a lo sumo. Y será cierto. No me interesa demasiado la definición que se haga de mí. No aspiro al Nobel de Literatura. Yo me doy por muy bien pagado cuando alguien se me acerca y me dice: me cagué de risa con tu libro.

 

La unanimidad nunca es recomendable. Dar lugar a  la crítica, a la oposición, al debate, es siempre saludable. “Donde todos piensan igual no hay muchos que piensen” dice el aforismo. Pero ciertos acontecimientos vienen a demostrarnos que hasta la más consensuada regla merece alguna revisión. Es que unánime es la aprobación y admiración que logró despertar el Negro Fontanarrosa en cada uno de los que tuvimos la oportunidad de conocer al menos destellos de su vida y obra. Unánime es el reconocimiento de su condición de “genio” que puede encontrarse en las múltiples descripciones que de él hicieron colegas y lectores; pero aún más trascendente es la exaltación que TODOS hacen de su sencillez y su humildad.

 

Qué paradoja: él, que tantas alegrías entregó, tuvo que lidiar con una enfermedad tan cruel que fue consumiéndolo poco a poco, inexorablemente. Pero, fiel a su estilo, mantuvo hasta el último instante sus ganas de hacer reír a través de sus entregas diarias: “trabajo como si me fuera a morir mañana”  confesó en alguna entrevista, aún antes de conocer las penurias que iba a enfrentar. Además en cada intervención pública, repetidas en los últimos tiempos por los numerosos homenajes que le brindaban, deslizó muestras de su entrañable buen humor, intacto... Así se expresó, por ejemplo, cuando recibió en el Senado de la Nación,  la “Mención de Honor Domingo Faustino Sarmiento”: "Esta distinción viene a saldar una deuda que yo tenía con el gran educador sanjuanino, Sarmiento, porque fui un pionero de la deserción escolar. Es más, durante mucho tiempo estuve convencido de que ese gesto ceñudo, severo, de Sarmiento, era porque estaba enojado conmigo”. 

 

Unánime fue también la reacción de tristeza, congoja e impotencia cuando esa tarde los medios empezaban a difundir la triste noticia... el Negro se nos había ido.   

Es por eso que TODOS estaban allí para darle el último adiós: sus familiares y amigos más íntimos, los colegas de las tantas disciplinas donde se destacó (humor, dibujo, literatura, periodismo, etc.), los hinchas de su querido Rosario Central, los principales dirigentes del gobierno local, el Arzobispo de la ciudad, algunos profesores universitarios, los periodistas de las principales cadenas nacionales, ciertas figuras inesperadas como los integrantes de una comparsa, o los tantos que se acercaban dolidos pero orgullosos mostrando recuerdos que iban a guardar por siempre: un dibujo de Inodoro o Mendieta con una dedicatoria personal, alguno de sus libros autografiados...

 

El gobierno de la Nación declaró “Día de Duelo de la Cultura Nacional”; la Municipalidad de Rosario dispuso que las banderas de todos los edificios públicos se icen a media asta, incluso la enseña del mástil mayor del Monumento a la Bandera; los diarios de todo el país lo homenajearon con suplementos especiales dedicados a la memoria de su vida; cientos de voces se alzaron para recordarlo: 

 

“...Tenía talento para trabajar y para vivir. no creía en la INSPIRACIÓN. Creía en el TRABAJO. Claro, un día entendí: cómo va a creer en la inspiración, si él es un tipo inspirado. No necesita inspirarse. Sólo trabajar. (...)Cuando la gente le decía cosas como ¡genio! o ¡maestro! él miraba para otro lado.

Caloi, dibujante, humorista

 

 

“...Y con la bibliografía que llevabas para respaldar tus narraciones geográficas o esotéricas. Porque no improvisabas. Eras genio más información. Un escritor memorable. Hablabas y escuchabas. Una virtud de pocos...” 

Horacio Pagani, periodista deportivo

 

 

“Era un tipo grande del que me acuerdo cada día”

Joan Manuel Serrat, cantautor español

 

 

“...había un mundo Fontanarrosa, eran los hinchas de él, las viejas de él, los perros de él. Con él perdemos ese mundo maravilloso”.

Maitena, escritora, humorista

 

 

“Era extraordinario el artista que acaba de morir. Se nos fue muy rápido. Es así, Dios nos da todo pero también nos lo quita”.

Mercedes Sosa, cantante

 

 

“Atravesaba todas las capas culturales, porque tenía la capacidad de conectarse tanto con el futbolero como con la persona que había leído a Franz Kafka.

A veces uno se encuentra con alguna persona con gran sentido del humor pero sin un buen dibujo. O alguien con un gran dibujo, pero con más veleidades artísticas que humorísticas. Y en el caso de él, se daban todos estos aspectos en una sola persona.

No conozco nada suyo que haya estado mal”.

Fernando Sendra, Humorista Gráfico 

 

 

“Su figura se agigantará con el tiempo” 

Miguel Lifschitz, intendente de Rosario

 

 

“Pasara lo que pasara en este país, uno sabía que amanecía con Fontanarrosa. En el medio de las peores crisis, de todos modos se podía leer un chiste suyo. O leer uno de sus cuentos. O releer algunos de sus clásicos. Por muy deprimente que fuera un domingo, se lo podía sobrevivir con Inodoro Pereyra. Los habitantes de este país fuimos bendecidos durante cuarenta años por un recurso natural inagotable: el talento de Fontanarrosa. 

Marcelo Birmajer, Escritor

 

 

“Su vida era su oficio. Y su oficio era el humor y nos daba su vida a cada paso. (...)En el caso del Negro no había grietas. Las habría, no digo que no, íntimas, secretas, tal vez inaccesibles porque nadie que sea humano puede dejar de tenerlas. Pero el humor brillaba como un sol de oro, un solcito que teníamos al alcance de la mano”.

Angélica Gorodischer, Escritora

.

No es casual que la partida definitiva del Negro Fontanarrosa haya desatado tantas y tan coincidentes reacciones espontáneas, desde tantos y tan diversos sectores de su pueblo, puesto que ellas hablan por sí solas de su indiscutible grandeza.

Desde Medicina & Cultura también sentimos la necesidad de rendirle un pequeño tributo, recordándolo como a él más le hubiera gustado, con humor.
 

Con su propio humor, dando a conocer - o bien recordando - en este espacio algunos de sus chistes - en los que tampoco faltaron los médicos - los que se publican con la expresa autorización de Fontanarrosa.
 

*Los chistes pertenecen al libro “Fontanarrosa y los médicos” Ediciones De La Flor. Tercera Edición. Junio 1996.

 
     
 

  (*) Mauro Tortolo es estudiante de medicina de 6º año de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario, y miembro estable del consejo editorial de este suplemento.

Correspondencia a:
maurojt@hotmail.com

 

 
    Medicina & Cultura es un suplemento de Clínica-UNR.org
© 2007 - 2010 Todos los derechos reservados