Año 1

Nº 10

Noviembre 2007  
  Números anteriores
  Acerca del comité editorial
  Contactos
 
 
 
Albert Camus: un escritor vigente
Por  Amalia Pati (*)
 


Alvert Camus

 
 
 

El 7 de noviembre de 1913, un año antes de que estallara la primera guerra mundial, nació en Mondovi, Argelia, Albert Camus. Uno de los escritores más notables del siglo XX, premio Nobel de Literatura, en 1957, cuando ya había escrito la que puede considerarse su obra cumbre, La peste, vivió una vida signada por la enfermedad y la tragedia.

 

Su padre murió en las trincheras cuando Albert todavía no había dado sus primeros pasos y, entonces, su madre decidió trasladarse con el pequeño a Argel donde cursó sus estudios. En 1930, año en que finalizó el bachillerato, comenzó a sentir los primeros síntomas de una tuberculosis que parece haber arrastrado hasta su muerte. Ocho años después viajó a Florencia seguramente en busca de un clima más cálido para su salud. Iniciada la segunda guerra mundial, el escritor quiso alistarse en el ejército pero no fue aceptado por su salud deteriorada.

Sin embargo, no fue la enfermedad la que terminó con la vida de Camus, en enero de 1960, sino un accidente automovilístico en las cercanías de Le Petit- Villeblevin, en Francia.

 

Entre sus preferencias se contaron además de la literatura, el teatro y el periodismo. Su primera incursión en este ámbito, en Argel, sufrió la prohibición, en 1940, por lo cual Camus se trasladó a París. Militó, aunque por poco tiempo, en el partido Comunista francés y fue amigo y formó parte del círculo de Jean Paul Sartre, de quien se separó rompiendo relaciones en 1952.

De sus múltiples obras literarias, merecen mencionarse, entre otras, El extranjero (1942), El mito de Sísifo (1943), La caída (1956), El exilio y el reino, Calígula (1944), Los justos (1949), El estado de sitio (1948) y La peste, de 1947, la obra que lo consagró para el Nobel.

 

La novela transcurre en la ciudad de Orán, en la costa argelina, y su contenido se podría resumir citando un fragmento de la misma, casi inmediatamente después del inicio, cuando el narrador dice: “Una manera cómoda de conocer una ciudad es la de investigar cómo se trabaja, cómo se ama y cómo se muere en ella”. Eso es la novela: la crónica del comportamiento y las reacciones de los habitantes de Orán - todos ciudadanos franceses - que muestran lo mejor y lo peor de cada uno en el momento en que una plaga los azota y los enfrenta a una realidad, hasta entonces, desconocida; de cómo algunos se ponen al servicio de sus vecinos mientras otros buscan una salida individual que les permita escapar del infierno y de una muerte casi inevitable.

Crónica de la separación de los seres que hasta el momento en que se cierran las puertas de la ciudad, nunca habían imaginado que iban a separarse para siempre.  Sin privilegios de ninguna clase, la enfermedad aunó sentimientos: tristeza y desesperación de madres e hijos, esposos y amantes que, una vez dada la orden de aislamiento de Orán, comenzaron a presentir el exilio definitivo.

 

De las figuras que traman la historia, la del médico Bernard Rieux – cronista del relato - es, se diría, inolvidable por su lucha denodada contra la enfermedad, por su dedicación y su entrega total para derrotar la plaga.

Al final de la novela, la peste ha cedido, pero el médico sabe que no es un triunfo porque ella estará, entre ellos, dispuesta a despertarse en algún momento. Es el que sabe, porque puede “leerse en los libros”, que la alegría de la población y los festejos, serán pasajeros puesto que

 

 

[...] el bacilo de la peste no muere ni desaparece nunca, que puede permanecer adormecido durante años en los muebles y en la ropa, que aguarda pacientemente en las habitaciones, las cuevas, las maletas, los pañuelos y papeles y que quizá llegue un día en que, para desdicha y enseñanza de los hombres, la peste despierte sus ratas y las envíe a morir a una ciudad alegre.

 

 

Las reflexiones del médico cronista tienen su lógica científica; sin embargo, la obra de Camus es mucho más que los avatares de una enfermedad, es una metáfora del comportamiento humano, de las miserias de la sociedad francesa de su tiempo, del individualismo y de las mejoras que podría acarrear la solidaridad y el trabajo colectivo, de su propia filosofía, de un humanismo que le hace reconocer en la voz del médico de Orán que “hay en los hombres más cosas dignas de admiración que de desprecio”.

Se ha dicho, con acierto, que La peste no puede ser leída fuera del contexto en que fue escrita: la segunda guerra mundial en la que Camus tuvo una participación activa, dentro del grupo Combat, en la resistencia francesa durante la ocupación nazi.

 
 

  (*) Amalia Pati es médica clínica y licenciada en letras.
Colaboradora de la revista de Letras de la Facultad de Humanidades y Artes - UNR y coordinadora de esta edición.
Obtuvo el segundo Premio en el Primer Concurso Municipal de Ensayo 2005 con el ensayo: La tuberculosis y sus “metáforas” en el siglo XIX y principios del siglo XX: un debate abierto.

Correspondencia a:
pastoritap@yahoo.com.ar
 
 
    Medicina & Cultura es un suplemento de Clínica-UNR.org
© 2007 - 2010 Todos los derechos reservados