Año 2

Nº 13

Febrero 2008  
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Mi tío de América, una aproximación a Laborit
Por  Alcides A. Greca (*)
 


Henri Laborit

 
 
 

La seule raison d’être d’un être, c’est d’être. C’est-à-dire, de maintenir sa structure. C’est de se maintenir en vie. Sans cela, il n’y aurait pas d’être.

On pourrait presque dire qu’un être vivant est une mémoire qui agit.

Tant qu’on n’aura pas diffusé très largement à travers les hommes de cette planète la façon dont fonctionne leur cerveau, la façon dont ils l’utilisent, tant qu’on ne leur aura pas dit que, jusqu’ici, ça a toujours été pour dominer l’autre, il y a peu de chances qu’il y ait quelque chose qui change.

 

Mon oncle d’Amérique

 

La única razón de ser de un ser, es ser. Es decir, mantener su estructura, mantener la vida. Sin eso, no existiría el ser.

Casi se podría decir que un ser vivo es una memoria en acción.

Hasta tanto no se haya difundido ampliamente entre los seres de este planeta la forma en que funciona su cerebro, la forma en que ellos lo utilizan, hasta que no se les diga que,  hasta ahora, todo ha tendido a dominar al otro, hay pocas chances de que algo pueda cambiar.

 

Mi tío de América (1)

 

Mon oncle d’Amérique, película de 1980, del director francés Alain Resnais, constituye una muy buena oportunidad para asomarse al pensamiento de Henri Laborit, una de las figuras más influyentes en el ámbito médico y psicológico del siglo XX. A partir de tres historias paralelas, la de René Ragueneau (Gérard Depardieu), Janine Garnier (Nicole García) y Jean Le Gall (Roger Pierre), Laborit, actuando como narrador del filme, analiza con sutileza y profundidad diversos aspectos de la conducta humana. Esta condición hace del film una pieza poco común dentro de la producción cinematográfica tradicional: la historia de ficción se convierte en el vehículo de una teoría neuropsiquiátrica basada en el funcionamiento del cerebro humano, esbozada por Paul MacLean y desarrollada y difundida por Laborit.

Hijo de un médico de las tropas coloniales de la marina francesa, Laborit nació en Hanoi, entonces Indochina, el 21 de noviembre de 1914. Estudió medicina y ya graduado ingresó, al igual que su padre, a la marina para desempeñarse como cirujano. Fue pionero en el estudio de la fisiología del sistema nervioso central y de los radicales libres del oxígeno. Durante la Segunda Guerra Mundial utilizó con éxito por primera vez la clorpromazina en las intervenciones quirúrgicas y, desde comienzos de la década del 50, revolucionó la psiquiatría utilizando este neuroléptico en el tratamiento de la esquizofrenia. Numerosos fueron sus aportes a la neurofisiología, la excitabilidad neuromuscular, el equilibrio iónico y la hibernación.

Paulatinamente, su interés fue derivándose hacia las conductas animales y su correlación con el comportamiento humano, tanto en lo individual como en lo social. Éste es probablemente el aporte más importante que brindó al conocimiento de la correlación entre el sistema nervioso, el psiquismo (como su expresión más compleja), la agresividad y los mecanismos de inmunidad.

Difundió sus ideas a través de una prolífica labor periodística, dirigiendo por muchos años (1958 a 1983) la revista Agressologie y también con una treintena de libros, traducidos a varios idiomas, que son hoy referencias obligadas en esta temática. Probablemente la obra en la que con más claridad aborda la evolución desde lo molecular hasta las conductas sociales sea La nueva grilla, de 1974.

 

La aparición de la película Mi tío de América significó una forma eficaz de difusión popular de las ideas de Laborit, hasta entonces solamente conocidas y valoradas en el ámbito científico y académico. Fue siempre una preocupación suya que sus concepciones sobre las conductas y el funcionamiento neuropsíquico fueran conocidas por el gran público, y esto lo diferenció de la mayoría de los hombres de ciencia  de su época.

Con la historia de un jefe de una industria textil que se ve enfrentado a la pérdida de su trabajo, una actriz que descubre que la mujer de su amante tiene una grave enfermedad y un escritor que se ve ante la alternativa de sacrificar su carrera, Laborit establece un paralelo entre la respuesta de las ratas de laboratorio a situaciones de stress experimental y las actitudes de los personajes, prototípicas de las conductas de la vida cotidiana. Frente a una situación distressante, como la electrificación del piso de la jaula, la rata tiende a la huida como forma de liberarse del estímulo displacentero (“Elogio de la fuga”, 1976); si la posibilidad de huida está vedada (puerta de la jaula cerrada), aun sin electrificar el piso pero dando una señal en ese sentido (luz o sonido), a la manera de un reflejo condicionado, se observa que sobreviene el fenómeno de autoagresión que puede culminar en la muerte del animal. Finalmente si se encuentran dos animales en igual situación sin posibilidad de escape, el alto nivel de tensión se libera a través de la agresión entre ellos. Es decir que, frente a la aparición de una situación desagradable y amenazante, se genera un stress que puede tener una doble alternativa: la huida (flight, vuelo en inglés) o la agresión (fight, lucha), que según las circunstancias, y en especial ante la imposibilidad de escape, puede dirigirse hacia el otro o hacia sí mismo, con el desarrollo de daño orgánico e incluso la muerte. Si tanto la huida como la lucha se tornan imposibles, sobreviene la inhibición con su carga de angustia, es decir la vivencia de no poder dominar una situación determinada. El tema está claramente analizado en la obra La inhibición de la acción, de 1979, cuya aparición fue inmediatamente anterior a la película y que en buena medida le sirvió de soporte.

Resulta esclarecedor el recurso cinematográfico de la confrontación entre las conductas animales en condiciones experimentales y las reacciones de los personajes en situaciones de la vida cotidiana.

Laborit hizo un aporte trascendente a través de toda su obra a la comprensión de la dinámica de los vínculos, que hoy se refleja en la concepción integral del ser humano como un sistema complejo en cuanto tiene de incompleto y en cuanto se modifica por la influencia del medioambiente y modifica a éste a su vez, de una manera constante y recursiva. Concibió las relaciones de lo molecular con lo genético, lo celular como constituyente básico de los seres vivos y lo social en un entramado de conexiones basadas en redes de información. Así pudo definir a los componentes de todo lo viviente como un ensamble de materia, energía e información, dando cuenta de un pensamiento definidamente cibernético. Este sistema de información fue concebido por Laborit, como verdadero visionario, bajo una forma de ampliación de las posibilidades del ser humano que, desde un microambiente individual o de pequeños núcleos sociales, hace un salto gigantesco a la comunicación planetaria. Esto resulta una concepción anticipatoria de lo que hoy nos hace posible la informática moderna. Asimismo su pensamiento aportó elementos fundamentales para el estudio de los fenómenos de agresividad y de violencia, que por lo general están relacionados con diferentes niveles de pérdida de la libertad.

Varias de sus obras fueron editadas en español: El hombre y la ciudad (Barcelona, 1973); Del sol al hombre (Barcelona 1973); Introducción a la biología del comportamiento (Barcelona, 1975); La paloma asesinada (Barcelona, 1986); Dios no juega a los dados (Barcelona, 1989) y La vida anterior  (Barcelona, 1990) entre otras.

La mayor parte de su producción científica y literaria permanece editada en francés, idioma en el que Laborit se empeñó en escribir, con exclusividad, durante toda su carrera. Desdeñó hacerlo en idioma inglés, lo cual sin duda influyó en que su pensamiento no fuera todo lo conocido que por su extraordinario nivel intelectual, hubiera merecido ser. Numerosas obras de Laborit abordan la existencia humana desde una perspectiva filosófico-literaria.(2) Laborit no fue solamente un investigador en neurofisiología, un revolucionario de la anestesia y de la psiquiatría, un precursor de la integración psiquis-soma sino también y fundamentalmente un humanista exquisito que trascendió la ciencia médica para incursionar con brillantez notable en la exploración profunda de la naturaleza del ser humano. Recibió importantes reconocimientos como el premio Albert Lasker de la American Health Association, para muchos el Nobel americano, en 1957, y la Legión de Honor de la República Francesa, diez años después. Mon oncle d’Amérique obtuvo el premio especial del Jurado del Festival de Cine de Cannes entre otras importantes distinciones.

A pesar de que el legado de Laborit fue, sin lugar a dudas, uno de los más importantes del siglo XX,  no le fue concedido el premio Nobel de Fisiología y Medicina,. Se pueden intentar varias explicaciones para justificar este “olvido”: la fidelidad sin desmayos a su lengua materna rechazando toda otra vía de comunicación pudo haber sido una, pero más probable es que sus ideas hayan sido demasiado avanzadas para su época y, como en otros casos de adelantados en la historia de la humanidad, el reconocimiento provenga mucho más de la posteridad que de los propios contemporáneos.

Henri Laborit murió en París el 18 de mayo de 1995.


 

(1) Traducción del autor del artículo.

(2) Algunas de las obras más interesantes de Laborit en francés son: Les destins de la vie et de l’homme. Controverses par lettres sur des thèmes biologiques  (con Pierre Morand), Masson, París, 1959; L’homme imaginant. Essai de biologie politique, Union Générale d’Edition, París, 1970;  Société informationnelle. Idées pour l’autogestion , Ed. du Cerf, París, 1973;  La nouvelle grille », Laffont, París, 1974; Éloge de la fuite , Laffont, París, 1976; Discours sans méthode  (con Francis Jeanson), Stock, París, 1978;  L’inhibition de l’action. Biologie, physiologie, psychologie, sociologie , Masson, París, 1979;  Copernic n’y a pas changé grand-chose, Laffont, París, 1980; Les récepteurs centraux et la transduction de signaux, Masson, París, 1990; Les bases biologiques des comportements sociaux , Musée de la civilisation, Québec, 1991;  L’esprit du grenier , Grasset, París, 1992; Étoiles et molécules, Grasset, París, 1992;  La légende des comportements, Flammarion, París, 1994.

 

 
 

  (*) Alcides A. Greca es Profesor Titular de la 1º Cátedra de Clínica Médica y Terapéutica, director de la Carrera Universitaria de Postgrado de Especialización en Clínica Médica, Universidad Nacional de Rosario, y Jefe del Servicio de Clínica Médica del Hospital Provincial del Centenario. Dirige el portal médico Clínica-UNR.org y este suplemento.

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