Año 2

Nº 15

Abril 2008  
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Nombres en la historia - Nº 2
Ningún cuento…
Las aventuras del Barón de Münchausen y un extraño síndrome.
Por  Mauro Tortolo (*) y Diego Bértola (**)
 


Barón de Münchausen

 
 
 

We, the undersigned, as true believers in the profit, do most solemnly affirm, that all the adventures of our friend Baron Münchausen, in whatever country they may lie, are positive and simple facts. And so do we hope all true believers will give him their full faith and credence.


GULLIVER. x
SINBAD. x
ALADDIN. X

(extracto de The Surprising Adventures

of Baron Munchausen)

 

El Barón logró organizar un ejército que permitió a los turcos ganar una importante batalla. Después de tan azaroso triunfo, el Sultán quiso conocer a esos extraños combatientes, de una valía y destrezas desconocidas por esas latitudes, y sin quienes la derrota hubiera sido inevitable. El pequeño ejército fue entonces conducido al palacio real: Berthold, capaz de correr a velocidades supersónicas, Gustavus, dotado de un oído extraordinario, Albrecht, de fuerza sobrehumana, y Adolphus, poseedor de una vista tan aguda como nadie. Y al frente de ellos, un personaje no menos peculiar: el Barón de Münchausen, héroe de mil relatos, protagonista de proezas inimaginables como montar una bala de cañón recién disparada, sacarse de un pantano tirando de su propia cola, bailar en el estómago de una ballena, viajar a la Luna o al infierno con Vulcano, matar a un oso y cubrirse con su piel para confundirse entre los otros,  y muchas otras hazañas desopilantes y extravagantes.

 

Para agasajarlos, el anfitrión les ofreció un exquisito vino de Tokaji. Aunque agradeció el gesto, el Barón se ufanó diciendo que en las bodegas del emperador de Viena existía un Tokaji de superior calidad, seguramente el mejor de todos los conocidos. Furioso por su declaración, el Sultán lo obligó a conseguir tal bebida en menos de una hora. Si sus virtudes eran realmente mejores, podría hacer suyas todas las pertenencias del palacio que pudiera llevarse; de lo contrario perdería su cabeza. Rápidamente Münchausen envió a Berthold a cumplir la tarea. Ante su tardanza, Gustavus detectó que se había quedado dormido debajo de un manzano a la vera del camino. A pesar de las tantas leguas que los separaban, Adolphus, con un disparo certero, desprendió una manzana que cayó justo sobre su cabeza. Berthold despertó y completó el mandado justo antes de que el tiempo se agotara. Cuando el Sultán saboreó el brebaje, no pudo menos que coincidir con el Barón: el Tokaji vienés era inigualable. Ahora la tropa podía disponer de cuantas cosas del palacio quisiera. Contando con el poder de Albretch, eso significó la totalidad de las pertenencias. Testigo de semejante saqueo, el Sultán  mando a apresarlos pero, una vez más, el ingenio y la habilidad del Barón y su pequeño ejército prevalecerían. Así escaparon hacia alguna otra aventura…

 

Probablemente ésta es una de las más curiosas historias de Karl Friedrich Hieronymus Freiherr von Munchausen, (1720-1797), un Barón alemán que, en su juventud,  después de ser asistente de un renombrado duque de la época (Antonio Ulrico) decidió unirse a las tropas del ejército ruso. Junto a éstas participó en dos campañas militares contra los turcos, ofreciendo sus servicios hasta 1750.

 

Después de retirarse, se refugió con su esposa en Bodenwerder, el pequeño pueblo del centro de Alemania que lo había visto nacer. Allí se divertía contando hazañas y aventuras vividas durante sus años en el ejército. Entre adornos, exageraciones e innegables invenciones, lograba captar la atención de quien estuviera de paso. Con los años, sus relatos se diseminaron al compás de más arreglos y magnificaciones  y, en poco tiempo, ya formaban parte del folclore regional. 

 

En 1781, sus historias fueron al fin recopiladas - y publicadas - inicialmente por un autor anónimo. Unos años después, en 1785,  Rudolph Erich Raspe dio origen a la versión inglesa bajo el título Narración de los Maravillosos Viajes y Campañas del Barón Münchausen en Rusia que tuvo varias versiones aunque la que más accesible es la de 1895.  Raspe creó un personaje literario  basado en el Barón, con un típico perfil de antihéroe, que a veces es cómico y bufón mientras que, en otros momentos de sus aventuras, puede inspirar cierta conmiseración, pero siempre es extraordinario. Un aventurero que lleva en sí mismo algunos rasgos de don Quijote y del mismo Gulliver. Su idiosincrasia, fácil es inferir, distaba mucho del racionalismo que dominaba la Europa “iluminada” de entonces.   

 

Casi dos siglos después - en 1951 - Sir Richard Asher, un reconocido psiquiatra inglés, describió, por primera vez, un patrón de conducta de autoagresión cuyos portadores se  caracterizaban por inventar historias, fingir signos y síntomas de distintas enfermedades o, incluso, provocárselos ingiriendo medicamentos o autolesionándose para recibir así la atención y simpatía de los demás. Recordando al peculiar personaje que nos convoca, Asher bautizó esta condición como “Síndrome de Münchausen”. Aunque originalmente incluyó a todos los trastornos “facticios”, hoy se reserva dicha denominación para las formas más severas, en las cuales la simulación de la enfermedad es la actividad central en la vida de las personas afectadas.  Se ha descripto, también, una variante denominada Síndrome de Münchausen por Poder, en la que el paciente es habitualmente un menor bajo el cuidado de una persona que sufre tal desorden de conducta. En este caso, el niño suele ser objeto de abusos a manos del enfermo o, en otras ocasiones, puede ser blanco de lesiones provocadas para simular diversas enfermedades; como consecuencia el niño suele ser sometido a numerosos e innecesarios estudios –incluso a cruentas intervenciones-  durante largo tiempo.

 

Desafortunadamente - y en perjuicio de su persona o de quienes ellos aseguran amar -  los “Barones” logran muchas veces su cometido sin despertar la mínima duda en los médicos de turno, quienes así terminan apoyando la solicitud de confianza del fantástico grupo de los abajo firmantes:

 

GULLIVER. x
SINBAD. x
ALADDIN.

 

Bibliografía

 

Raspe, Rudolp E; The Surprising Adventures of  Baron Münchausen. 1895.

 

 
 

 

(*) Mauro Tortolo es médico y miembro estable del consejo editorial de este suplemento.


Correspondencia a:
maurojt@hotmail.com

 

 

(**) Diego Bértola es Médico Residente de Clínica Médica del Hospital Provincial del Centenario, Rosario, Argentina.


Correspondencia a:
diegoabertola@gmail.com

 
 
 
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