Año 2

Nº 22

Noviembre 2008  
  Números anteriores
  Acerca del comité editorial
  Contactos
 
 
 
Nombres en la historia - Nº 7
Rudolph Virchow (1821-1902)
Por  Diego Bértola (*)
 


Rudolph Virchow
(1821-1902)

 
 
 

“La libertad no es poder actuar arbitrariamente sino la capacidad de hacerlo sensatamente.”

 

Gracias a su trabajo y determinación, la anatomía y fisiología patológicas se constituyeron  como disciplinas con una identidad y rigor nunca antes establecidos. Es el padre de innumerables palabras y conceptos que los médicos usamos día a día, sin saber que detrás de ellas se esconde la historia de una de las mentes más brillantes de la medicina del siglo XIX. 

 

Sus biógrafos suelen dividir en tres etapas su activa vida. Una primera, de intensa actividad política y social; un segundo lapso en el cual se destacan sus labores fundamentalmente científicas, en Wurzburgo, entre 1849 y 1856; y, por último, un tercer momento, que comienza en 1856, durante el cual se sitúa como profesor de anatomía patológica y director del primer instituto autónomo de la disciplina, en Berlín.

 

Virchow, hijo de un hotelero, nació en Schivelbein (Alemania), el 13 de Octubre de 1821. En 1839, se mudó a Berlín a estudiar medicina, en el Instituto de Medicina Friederich Wilhelm, donde se doctoró en 1843. Tuvo como maestros a Johannes Müller y Schönlein.

 

Fue interno del Hospital La Charité (Hospital de La Caridad, el único que admitía a los pobres), donde  estudió histología patológica.  Sus primeras investigaciones giraron en torno a la inflamación de las venas; en el transcurso de sus estudios demostró que la embolia y la trombosis casi siempre preceden a la flebitis. Continuó investigando las series celulares de la sangre y describió, por primera vez, la leucocitosis y la leucemia, en 1845, nombres que fueron acuñados por él mismo.

 

En 1848, formó parte de una comisión encargada de estudiar una epidemia de tifus ocurrida, en 1847, en Silesia. Le bastaron sólo cinco días para señalar los focos de la enfermedad y sus causas (de índole más  social que médica): habitaciones reducidas y antihigiénicas, hambre, contaminación y falta de conductas de higiene. Concluyó que  sólo en una auténtica democracia, que garantizara la instrucción, el bienestar social y la libertad, se podrían evitar este tipo de epidemias.

 

A su regreso a Berlín, formó parte del liberalismo radical junto con otros médicos que compartían sus ideas. Publicó, con ellos, la revista Die medizinische Reform (La reforma médica), a través de la cual esgrimieron las hipótesis elaboradas durante el estudio de la epidemia de Silesia, asegurando que la salud humana es un asunto de interés social directo, y que las condiciones sociales y económicas deben de ser analizadas científicamente como causas de enfermedad. La manifestación de sus ideas coincidió con la restauración del absolutismo, con graves consecuencias para Virchow: fue visto como un terrorista socialista y le retiraron el puesto universitario que poseía.

 

Al  verse  limitado en sus actividades, en 1848, decidió marcharse a Wurzburgo, ciudad en la que fue nombrado profesor titular de la Cátedra de Anatomía Patológica, la primera de ese tipo establecida en Alemania.  Muchos médicos famosos pasaron por sus aulas, entre ellos Adolph Kussmaul y Friedrich Von Recklinghausen. Allí publicó la mayor parte de sus trabajos, de los cuales los más importantes son una serie de veinte artículos realizados en 1858. Los expuso en conferencias que fueron publicadas, el mismo año, en forma de libro con el nombre de Die cellularpathologie in ihrer Begründung auf physiologische und pathologische Gewebenlehre (Patología celular basada sobre Histología patológica y fisiológica). La obra supuso una revolución paradigmática en el seno de la comunidad científica internacional y, singularmente, en la patología y medicina modernas.

 

Elaboró una de las formas de la teoría celular, en la que postuló que toda célula se origina a partir de otra (“Omnis cellula e cellula”), completando lo anunciado  por Robert Remak, embriólogo alemán, quien en 1852 señaló que la multiplicación del número celular para formar tejidos se acompaña de división celular. Como consecuencia de estas teorías, terminó con las especulaciones que hacían descender la célula de un hipotético "blastema".

 

Se dedicó, también, al fenómeno de la inflamación, a las neoplasias, a la tuberculosis, al raquitismo, a la artritis deformante, y a la patología del tejido conjuntivo. Es en esta etapa de su vida  que tiene lugar la creación de la mayor parte de conceptos generales de la actual anatomía patológica, tanto de células (degeneraciones diversas) como de tejidos y órganos: tejidos histológicos, histioides, organoides y teratoides; nociones de aplasia, hipertrofia, hiperplasia, metaplasia, agenesia, heterotropia y heterocronía. Además, empezó su trabajo antropológico con el estudio de cráneos de enanos e individuos con deficiencias mentales, lo cual intentó relacionar con la morfología de la base del cráneo.
 

En 1856, aceptó la dirección de la Cátedra de Anatomía Patológica de Berlín, en la que estableció un nuevo instituto autónomo de anatomía patológica, acorde a su concepción de la disciplina. Se involucró activamente en la vida política, integrando el Concejo de la ciudad de Berlín. Desde allí, debatió acerca del diseño de hospitales, de la educación en medicina, así como de ciertas medidas de higiene como los drenajes sanitarios, la inspección de alimentos (eliminó la triquinosis gracias a la promulgación de su ley de inspección de carnes) e higiene escolar. En 1861, fue elegido para el parlamento prusiano. Fundó el Fortschrittspartei (“Partido del Progreso”) y se enfrentó políticamente a Otto Von Bismarck.  Llegó a ser el dirigente del principal partido de la oposición, y fue el político más temido por todo el parlamento, pero finalmente fue Bismarck quien se afianzó en el poder.

 

En 1869, fundó la Sociedad Antropológica Alemana, y la Sociedad para la Antropología de Berlín. Editó varios libros sobre etnología y llegó a coleccionar más de 2.000 cráneos de todos los países. Encabezó, también, expediciones a Egipto y al Cáucaso, y colaboró con Heinrich Schliemann en la excavación de Troya. Fue, sin dudas, unos de los antropólogos más prestigiosos de su época.

 

Virchow continuó trabajando toda su vida.  A sus ochenta años, seguía dictando clases, y, gracias a sus enseñanzas, las generaciones de médicos venideras llegaron a alcanzar un conocimiento más completo y profundo del cuerpo humano. Fue el ganador de la Medalla Copley, en 1892.

 

Murió, en Berlín, el 15 de setiembre de 1902, culminando una prolífica y magistral obra médica, antropológica, arqueológica y política.

 

 

Epónimos asociados a su nombre:

 

Ganglio de Virchow: ganglio centinela que se observa en la región supraclavicular izquierda, asociado a cáncer gástrico (puede ser secundario a cualquier tumor intraabdominal, mamario o tiroideo). Es el ganglio que se palpa cuando encontramos el “signo de Troisier”.

 

Enfermedad de Virchow: “leontiasis ósea”. No es una enfermedad específica, el término describe un tipo de deformidad de la cara, la cual se asemeja  a la de un león. Es producida por displasia fibrosa del macizo facial. Puede deberse a múltiples causas, entre ellas Enfermedad  de Paget, osteodistrofia renal, osteopetrosis y otros síndromes congénitos.

 

Línea de Virchow: línea que va desde la raíz de la nariz hasta el punto lambda.

 

Ángulo de Virchow: el formado entre la línea nasobasilar y la línea nasosubnasal.

 
 

 

(*) Diego Bértola es Médico Residente de Clínica Médica del Hospital Provincial del Centenario, Rosario, Argentina.


Correspondencia a:
diegoabertola@gmail.com

 
 
 
    Medicina & Cultura es un suplemento de Clínica-UNR.org
© 2007 - 2010 Todos los derechos reservados