Año 3

Nº 31

Agosto 2009  
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La Lección de Anatomía
Por  Napoleón Candray (*)
 

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Fresco de las Catacumbas de Villa Latina


La lección de anatomía del Dr. Tulp


Lección de Anatomía del Dr. Joan Deijman


Lección de Anatomía del Dr. Frederick Ruysch


Fotografía del cadáver del Che Guevara

 
 
 

            La anatomía, como descripción corporal de nuestros órganos y sistemas, ha sido – y sigue siendo - de gran interés para el hombre quien, desde siempre, ha buscado encontrar su verdadero origen, atormentado por teorías tan diversas, tales como la teoría evolucionista de Darwin y, su contrapartida, la creacionista, pasando por teorías esotéricas y metafísicas, que han dado lugar a deliciosas metáforas religiosas y mítico-religiosas. La disección del cuerpo humano no solamente estuvo prohibida, anatemisada, sino también penada por leyes, basadas más en argumentos religiosos que en aquellas de algún valor para la justicia humana.

            Ha sido también por ello que los artistas pintores han dado a luz obras que testifican el interés del hombre por conocer su cuerpo y explicar el origen de la vida; enigma no resuelto, entre creencias tan dispares como las explicaciones tan expandidas de los libros sagrados hasta los recientes descubrimientos del genoma humano, que llevan al mundo microscópico a bucear entre células y genes en busca de la génesis del hombre.

           La intención de este artículo es hacer un breve pasaje por algunas de las ilustraciones pictóricas que se refieren a las disecciones anatómicas, trayendo como referencia, en primer lugar, quizás la expresión más antigua con que contamos: la Lección de Anatomía de un anónimo paleocristiano del 320 al 350 dC, el Fresco de las Catacumbas de Villa Latina, en Roma; esta representación expone a varios personajes de distintas edades, vestidos con túnicas y palio, sentados en un banco teniendo ante sí un cadáver humano; son doce o trece figuras que contemplan el cuerpo desnudo del hombre en el suelo, destacándose, en el conjunto, un hombre mayor, con barba, vestido sólo con palio, demandando su atención mientras le señala algo a los demás; al mismo tiempo, otro de los personajes señala, con una vara, el vientre del hombre desnudo; hay quienes dicen que podría ser la representación de una clase de anatomía por Aristóteles, también se piensa que se trata de una curación milagrosa o de una resurrección; otros, han especulado que se trata de la explicación de la creación del hombre, personificando a Dios como la figura del centro, que se destaca por su tamaño corporal sobre los demás.

La más conocida, La lección de anatomía del Dr. Tulp, personaje médico holandés cuyo nombre oficial es Nicolaes Petersoon, aunque apodado Tulp, por el tulipán que adornaba el frontón de su casa, fue además de un prestigioso médico, concejal en Ámsterdam; Tulp recibió la nominación de primer anatomista del gremio de cirujanos de la ciudad, lo que le permitió dirigir las disecciones públicas que se llevaban a cabo en los inviernos de cada año. En 1632, el gremio de cirujanos llama a Rembrandt para que pinte un cuadro que represente la lección de anatomía; es este cuadro una de las obras pictóricas de mayor relevancia en la historia de la medicina, y ha servido como ilustración en numerosos libros. Se trata de la clase de anatomía impartida sobre el cadáver de un criminal, apodado Aris Kindt (el niño), quien fue condenado a la horca por robo y agresión (vaya pena la que se le imputó, por lo que ahora seria una simple amonestación). Rembrandt pintó este cuadro a los veintiséis años; en él se puede ver a los personajes solemnemente vestidos, luciendo sus mejores galas, y al Dr. Tulp, quien se distingue del resto porque lleva un sombrero de tamaño considerable; las galas se deben a que, al parecer, una vez terminada la sesión, se celebraba un banquete como clausura; no deja de ser curioso que las miradas de los que participan en la lección, no estén dirigidas hacia el mismo punto; así, algunos de los presentes pasan por alto el cadáver para dirigir su vista al atlas de anatomía de Vesalius, colocado a los pies del cadáver; otros, la dirigen hacia el brazo disecado, que deja al descubierto sus músculos y tendones. Y, también, curiosamente, mientras la disección clásica comenzaba por el abdomen, en este caso, comienza en la mano, como si fuese un mensaje subliminal de la acción cometida por el personaje condenado. El Dr. Tulp dirige su mirada ligeramente al frente, como si estuviese disertando de memoria algunos detalles anatómicos, de los que se puede decir que tienen algunas características peculiares: la primera, que la mano que está más cerca al observador, tiene un tamaño desproporcionado, y la segunda, que la mano disecada con los tendones abiertos está en una situación inversa desde el punto de vista anatómico pues el pulgar hacia fuera corresponde, en el cuadro, al dorso de la mano.

            Con respecto a la otra Lección de Anatomía de Rembrandt, titulada Lección de Anatomía del Dr. Joan Deijman, fue ejecutada veinticuatro años después que la del  Dr. Tulp; en ella, el médico se encuentra disecando el cerebro de un cadáver posicionado en un escorzo magistral; desafortunadamente, este cuadro fue parcialmente destruido por un incendio. Su representación recuerda al Cristo Muerto  pintado por Mantegna, que es un verdadero símbolo del escorzo.

Otro cuadro que ilustra una Lección de Anatomía es el de Jan Van Neck, de 1683, titulado Lección de Anatomía del Dr. Frederick Ruysch, el que presenta los personajes, como en la lección de Rembrandt, ataviados con sus mejores galas y posando hacia la mirada del pintor. El cuadro se trata esta vez de un cadáver de niño.

Como curiosidad, ante la imagen de un cadáver rodeado por médicos y estudiantes de medicina, traigo a cuenta la fotografía del cadáver del Che Guevara, asesinado el 9 de Marzo de 1967, la que fue tomada en el lavadero del Hospital Nuestra Señora de Malta, Valle Grande, en Bolivia, donde se expuso el cadáver y en la que se puede ver a los militares y a las personas que lo rodean, en  posiciones que recuerdan las lecciones de anatomía. Sin embargo, esta vez, es probable que, tratándose de un gran líder guerrillero, los presentes – incluido el general boliviano que señala la herida en el tórax de Guevara a la manera de los médicos de las pinturas – no estén pensando en aprovechar la lección sino más bien cada uno en sus propias ideas políticas.  El reportero gráfico que tomó la foto, Freddy Alborta, confesó que le había dado la impresión de que estaba fotografiando un Cristo. Quizá aludía también a la semejanza con el Cristo muerto de Mantenga.

 

 
 

  (**) Alcydes Napoleón Candray
Graduado de médico en la Universidad Nacional de El Salvador, Centro América.
 
Título de Especialista en Oftalmología por la Clínica Barraquer de Barcelona, España, con residentazo aprobado por la Universidad de Bellaterra, Barcelona, España.
 
Ex presidente de la Cooperativa de Médicos Comedica.
 
Declarado “Hijo Meritísimo de la Ciudad de San Salvador” por el Gobierno Municipal de la Ciudad.
 
Becario por la República de Italia para el curo “Líderes en Cooperativismo en Latinoamérica”.
 
Miembro estable del Consejo editorial de esta edicíón.

Correspondencia a:
ncandray@telesal.net
 
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