Año 3

Nº 34

Noviembre 2009  
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La mirada más noble
Por  Jorgelina Presta (*)
 



 

 

 
 
 

-¿Sabes tú lo que más amo en el mundo? ¿Sabes tú por qué daría yo el amor de mi padre, los besos de la que me dio la vida y todo el cariño que pueden atesorar todas las mujeres de la tierra? Por una mirada, por una sola mirada de esos ojos... ¡Mira cómo podré dejar yo de buscarlos!
 

Gustavo Adolfo Bécquer

Los ojos verdes

 

 

Siempre he sido muy observadora de los ojos y las miradas de la gente, y poseo especial intuición en el reconocimiento de las mismas. Hay miradas que son transparentes como un cristal, dicen más que las propias palabras; otras, son como esos vidrios traslúcidos que dejan pasar un poco de luz pero no nos permiten ver con nitidez a través de ellos, y otras son opacas,  inexpresivas, esconden casi todo.

 

Hay miradas tristes, resentidas, agobiadas, desesperanzadas; también las hay esperanzadas y tranquilizadoras.

Hay otras alegres, brillantes y con chispas. Hay algunas pícaras y otras inocentes. Leales y tramposas. Otras cínicas, irónicas, mentirosas, y otras, increíblemente sinceras.

También están las que trasmiten  paz, amor, dulzura y, en contrapartida de éstas, las que muestran  agresión, odio o amargura.

Están además las que iluminan y transmiten, sin quererlo, seguridad y una promesa de protección; en contraste, están las que ensombrecen y, por ende, nos alejan.

También están  las orgullosas, altaneras, avasalladoras; en cambio, otras son retraídas y humildes.

Hay algunas que inculcan miedo; y otras a las que da gusto mirarlas, son aquellas que brindan confianza, seguridad y contención.

Hay algunas miradas tan peculiares, que son difíciles de adjetivar porque, quizás, sean una mezcla de las antes mencionadas.

 

Por la importancia que tiene para mí la mirada y la atención que le he prestado, sin duda, podría describir muchas más, pero no me quiero olvidar de la MIRADA MÁS NOBLE que he descubierto, dueña de una fidelidad incondicional y de una entrega inconmensurable. Me refiero a la  mirada del CABALLO. Hago alusión a  la de  Garufa, el bello alazán tostado que me acompañó durante años y lo seguirá haciendo a lo largo de este corto pero sinuoso camino que es la vida.

 

Jorgelina Presta

 
 

  (*) Jorgelina Presta es médica clínica y docente de la Cátedra de Clínica Médica de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario, Argentina.
Es miembro estable del Comité Editorial del portal médico Clínica-UNR.org.

Correspondencia a:
jorgelinapresta@yahoo.com.ar
 
 
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