Año 3

Nº 35

Diciembre 2009  
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El poder expresivo de la mirada
Por  Napoleón Candray (*)
 

 
 
 

Cuando nos miramos unos a otros, expresamos el embrión del discurso de una potencial relación, ya sea en el ámbito laboral, en el de la amistad, o en el del amor; cuántas veces una relación romántica surge con el primer chispazo de la mirada, esa forma de decirnos mucho, sin palabras.

El lenguaje gestual, el conjunto expresivo del rostro y del cuerpo, fueron los primeros medios de comunicación personal, que poco a poco dieron pie a la más compleja elaboración del lenguaje verbal, articulado.

Tan importante es esta forma de expresión que el arte, con mayor énfasis el del Renacimiento, se convirtió en un instrumento de análisis de la comunicación silenciosa.

 

Sin ir más lejos, la mirada femenina fue, por entonces, objeto de loas, tanto en poemas como en esculturas y pinturas. Los grandes maestros dibujaron la fuerza expresiva de la mirada en el rostro de nobles y plebeyos, de santos y santas. La Virgen que mira al cielo, en éxtasis místico, es capaz de comunicar al espectador la majestuosa proximidad del ser humano con Dios. Lo mismo puede decirse de la capacidad de la mirada para expresar alegría, tristeza, amor, odio, entre muchos otros sentimientos, sin que el sujeto tenga que pronunciar palabra alguna.

Así como la mirada hacia arriba es una mirada extática, la mirada baja, en la concepción del pintor renacentista, también tenía su significado; podía ser, a veces, un signo de sumisión, pero también de hermosa humildad.

 

La mirada frontal es desafío, soberbia, pero también una demostración de valentía, como la que intercambiaban los guerreros y, asimismo, una muestra de sinceridad o de inocencia. Hurtar o evadir la mirada, puede significar lo opuesto: temor, desconfianza, hipocresía o mendicidad.

La mirada dice lo que la lengua oculta, de ahí que el policía avezado pueda leer, en los ojos de un sospechoso, su culpabilidad o inocencia, mucho antes de que tenga a mano pruebas fehacientes de la una o la otra.

 

De igual manera, el médico encuentra en la mirada del paciente signos no expresados acerca de sus padecimientos. Por cierto, puede explorar a través de los ojos algunos signos semiológicos de la enfermedad pero, además, lo que no es menos importante, puede recibir, de manera inequívoca, la silenciosa demanda de auxilio que le formula el enfermo.
Bajo el escrutinio del ojo del médico, la observación de los signos descifrables de un ser sufriente pero, a menudo, incapaz de describir verbalmente su padecimiento, permite mediante la vista, interpretar el silente contenido de la mirada.

La vista, la propia y la de su paciente, es para el médico el primer instrumento de diagnóstico; una especie de clinicoscopia, ya que la mirada siempre expresa algo a quien se detiene a observarla con atención y, por supuesto, agudiza la capacidad de interpretación, que el médico desarrolla a través de su experiencia, para diferenciar la mirada triste del dolor crónico de la mirada afligida y apesadumbrada del dolor agudo.
 

Por atender al dolor humano, los médicos debemos entrenarnos para desarrollar al máximo nuestra capacidad de observación, algo que Sir Arthur Conan Doyle, oculista de profesión, describía como característica principal de su famoso personaje, Sherlock Holmes, depositario de la aguda cualidad de descubrir detalles, para otros inadvertidos, que lo llevaban a resolver los más intrincados misterios.

 
 

  (**) Alcydes Napoleón Candray
Graduado de médico en la Universidad Nacional de El Salvador, Centro América.
 
Título de Especialista en Oftalmología por la Clínica Barraquer de Barcelona, España, con residentazo aprobado por la Universidad de Bellaterra, Barcelona, España.
 
Ex presidente de la Cooperativa de Médicos Comedica.
 
Declarado “Hijo Meritísimo de la Ciudad de San Salvador” por el Gobierno Municipal de la Ciudad.
 
Becario por la República de Italia para el curo “Líderes en Cooperativismo en Latinoamérica”.
 
Miembro estable del Consejo editorial de esta edicíón.

Correspondencia a:
ncandray@telesal.net
 
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