Semblanza de una mujer  
 
Juana Paula Manso - Alegato a favor de la mujer, ¿Feminismo?

Por Elisabetta Pagliarulo (*)

 
 

 


Juana Paula Manso

 
 
 

La historia, como reservorio de la memoria colectiva, es también un enorme y maravilloso muestreo de los valores que identifican a las sociedades en determinados tiempos y espacios; sus protagonistas son los que personifican a los valores que construyen con el transcurrir del tiempo, a través de las transformaciones, rupturas y permanencias; por lo tanto, conocer su formación y su actuación nos ayudan a comprender el presente, especialmente en el ámbito particular en el que actuaron. 

Juana Paula Manso fue una de las personalidades más significativas de la historia de la educación y de la cultura argentinas del siglo XIX, con proyección americana.

Nació, en Buenos Aires, el 26 de junio de 1819 y murió en esa misma ciudad el 24 de abril de 1875, por lo que se puede afirmar que su vida transcurrió en uno de los períodos más turbulentos y más ricos en creaciones institucionales y culturales que muestran el proceso fundante de una nuestra Nación.

Para la Historia Argentina, el año 1819 marcó el inicio de la confrontación explícita entre dos cosmovisiones: la centralista, unitaria, con sede prevalentemente en Buenos Aires, y la federal, representativa de los intereses y la cultura del interior del país.

En ese año, se inicia la crisis que se prolongó durante 1820, se quebró el ideario de la Revolución de Mayo de 1810 y, a partir de entonces, fue constante, pero traumática, la búsqueda de la unidad  y la construcción de la Nación Argentina.

La vida de Juana Manso está signada por los avatares del período histórico que le tocó vivir, sin embargo, nada la amedrentó, ni sus problemas económicos, ni las persecuciones políticas, ni los ataques a sus ideas, osadas para la mentalidad de su época, ni la ruptura de su vínculo matrimonial, ni la inestabilidad producto de sus numerosas migraciones.

Cabe preguntarse por qué su nombre y trayectoria no son muy conocidos en el ámbito de la cultura popular, si tanto hizo por la educación, por la promoción de la mujer y por la igualdad social.

Su nombre está asociado al de Domingo Faustino Sarmiento; fue su colaboradora durante muchos años y, a través de ello, heredó los odios y los amores que genera, aún hoy, este indiscutido protagonista de la historia y de la educación argentinas.

Además, su condición de mujer, crítica y alejada del perfil convencional de la época, todavía está a la espera de una reivindicación histórica que ha comenzado sólo en el plano del feminismo. Se le adeuda una revaloración como educadora, como comunicadora y promotora del civismo. En Rosario, (Santa Fe, Argentina) se instituyó, en 1999, el Premio Juana Manso que es un medio para la divulgación de la labor de esta educadora, escritora y periodista.[1]

 

Pionera de la defensa y del reconocimiento de la mujer

Cuando Juana Paula vuelve al país para quedarse, ya que las condiciones eran más favorables para ella, seguramente tenía la incertidumbre de cómo sería acogida, y también, aspiraba a  ser comprendida y respetada. Sus expectativas eran utópicas, porque la mentalidad de las sociedades cambian, pero con el transcurrir de mucho tiempo. Cuando comienza el año 1854 e inicia la publicación del  Álbum de Señoritas, escribe:

 

 Una hora! Salve 1854! Seas tú propicio para mí, que te elegí por padrino en la difícil tarea que he emprendido... Que después de una ausencia de veinte años, al volver a mi país natal, encuentre lo que iría a conocer por vez primera. El lar Patrio! Ese bienestar que sólo conozco por las descripciones de Lamartine, por los cantos del Child Harold de Byron... si así no fuese... si en vez de simpatías me volviesen indiferencia, si en vez de hermanos hallase enemigos, ¿qué haría? Alzar el bordón del peregrino, e ir a buscar una Patria en alguna parte del mundo, donde la inteligencia de la mujer no sea un delito

 

En este trabajo, se aborda la temática de la mujer por varios motivos: Primero, porque la inclusión de la mujer en el campo de la educación, ya se había realizado con éxito en los Estados Unidos, por la labor de Horace y Mary Mann y, en Chile, por Sarmiento. Segundo, porque se conocía que en Europa se bregaba por la inclusión de la mujer en el campo laboral y en la consideración de la igualdad social. Tercero, porque la mujer naturalmente era consideraba como educadora nata, puesta en evidencia en su rol de madre, luego continuada en la función docente.

Además, es tan importante y fundamentada la defensa de la mujer, frente a las características de la mentalidad de la sociedad argentina y americana del siglo XIX que, sin dudas, Juana Manso es considerada como una de las fundadoras del Feminismo en América.

 

Cuando se toca una cuestión tan delicada como esta de que tratamos, preciso es hacerlo con suma circunspección, al paso que no debe desdeñarse todo aquello que tienda a dar vigor, fuerza moral y bases sólidas a las nuevas doctrinas. Nuevas son en la América del Sud: en cuanto a la Europa y Estados Unidos, la emancipación de la mujer es un hecho consumado, al que hace bien pocos meses ha puesto el sello la legislación inglesa, premiando abogados que revisasen las antiguas leyes (asaz inicuas, sea dicho de paso) y que presentasen otras nuevas, protectoras de la mujer.[2]

"…El general Pacheco, que comprendía la utilidad de esa tendencia en la educación, y la necesidad de bases sólidas, extendía esa importancia a la educación de la mujer que, por su destino de madre, tiene una influencia tan directa e importante en la familia, cuando ilustrada y penetrada de la augusta y honrosa misión que le destinó la Providencia".

 

Es necesario aclarar el concepto de Feminismo, puesto que fue evolucionando a través del tiempo, desde una posición de reconocimiento de la existencia de otro sexo, continuando con la posición combativa y reivindicatoria de género, para llegar a un reconocimiento de dos géneros diferente pero no opuestos. En el caso de Juana Manso no se trató de la reivindicación de la mujer solamente; se propuso, también, el reconocimiento de su importancia en la sociedad, en la docencia, y en cuanto sujeto de derechos y obligaciones como ciudadana.

El debate feminista ha consistido prevalentemente, en demostrar cómo el discurso político, religioso, filosófico, moral, educativo, cultural, sociológico, ha sido formulado desde la primera persona del masculino. Se puede reconocer que los modos de pensar, en todos los ámbitos de las sociedades, están descriptos por y para las personas del sexo masculino.

El feminismo inicialmente se caracterizaba por la lucha por la igualdad de derechos en cuestiones tales como el voto, el trabajo, el ingreso a la educación,  etcétera.

En un segundo momento, el feminismo trataba de darle real entidad a otra alteridad, la de la mujer, en su singularidad, y dejar  atrás el discurso de dos polos opuestos . El feminismo reciente intenta una nueva consideración ética del contrato social, donde la mujer siga siendo reconocida como una alteridad radical, alguien diferente del hombre, pero no su opuesto.

Juana Manso fue, para la época en que vivió,  una precursora del feminismo; planteó y luchó por el reconocimiento de los derechos de la mujer, y utilizó todos los medios a su alcance para demostrarlo. “... he de probar que la inteligencia de la mujer, lejos de ser un absurdo, o un defecto, un crimen, o un desatino, es su mejor adorno, es la verdadera fuente de su virtud y de la felicidad doméstica” (Manso, J. 1854)

En las siguientes demandas a los hombres, se plantean los incipientes postulados del Feminismo:  “...Decís, la mujer es vanidosa, voluble, falsa, ama los trapos, los brillantes, no hay que pensar en casarse porque es la ruina del hombre! Y vosotros, pobres, ¿por qué le cerráis torpemente la vereda de la industria y del trabajo, y la colocáis entre la alternativa de la prostitución o la miseria?.

En la nota de introducción del Álbum de Señoritas, que inicia su publicación el 1º de enero de 1854, Juana Manso declara expresamente el objetivo principal de este periódico:

 

Todos mis esfuerzos serán consagrados a la ilustración de mis compatriotas, y tenderán, a un único propósito: emanciparlas de las preocupaciones torpes y añejas que les prohibían hasta hoy hacer uso de su inteligencia, enajenando su libertad y hasta su conciencia, a autoridades arbitrarias, en oposición a la naturaleza misma de las cosas, quiero, y he de probar que la inteligencia de la mujer, lejos de ser un absurdo, o un defecto, un crimen, o un desatino, es su mejor adorno, es la verdadera fuente de su virtud y de la felicidad doméstica, porque Dios no es contradictorio en sus obras, y cuando formó el alma humana, no le dio sexo.

 

En su lucha y en su condición de mujer, seguramente atacada por su valentía y por su manifiesta inteligencia, Juana propone :

Edúquese a la mujer conforme a las necesidades morales e intelectuales del alma humana, edúquese como alma sensible, inteligente y libre; déjesele el uso y el ejercicio de las facultades morales e intelectuales que Dios le ha concedido y ella será siempre el símbolo del bien para el hombre, y no el objeto de divagaciones apasionadas o furiosas

 

A modo de sentencia premonitoria afirma: “Y llegará un día en que el código de los pueblos garantizará a la mujer los derechos de su libertad e inteligencia”.


 

[1] PREMIO JUANA MANSO. Este premio, creado bajo Ordenanza Nº 6798, busca resaltar e incentivar el trabajo de las y los periodistas en la promoción de la igualdad de oportunidades entre varones y mujeres, fomentando la discusión de roles tradicionales de ambos géneros y el tratamiento de situaciones de discriminación en razón del sexo, destacando producciones que generen una imagen real de la mujer de hoy. En ese sentido, fue pensado como un espacio de reflexión y reconocimiento para comunicadores de la ciudad de Rosario que, a través de sus trabajos periodísticos, intentan analizar de forma no estereotipada los derechos de las mujeres y sus problemáticas. Este enfoque se propone trascender el diagnóstico y la denuncia, para plantearse una política de transformación social, promoviendo el pleno ejercicio de los derechos sociales, políticos, culturales, económicos y civiles de todos. http://www.rosario.gov.ar/sitio/desarrollo_social/mujer2/premio_jmanso1.jsp

[2] MANSO, Juana P. Emancipación moral de la mujer. Álbum de Señoritas. Periódico de Literatura, Modas, Bellas Artes y Teatros, Buenos Aires, Tomo 1, Nº 1, 1854.
 

 
 
 
 
  (*) Elisabetta Pagliarulo es Doctora en Historia, Profesora Titular de Historia del Arte, Profesora Titular de la Cátedra de Ciencias Sociales y su Didáctica, Profesora titular de Política e Historia y la Educación Argentina, Profesora titular de Organización y Gestión Educativa, Profesora de Metodología y Práctica de la Enseñanza, Profesora titular de la Cátedra de Metodología de la Investigación y Seminario. Miembro estable del Consejo editorial de esta edición.
   
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