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La Medicina y el Arte

Por Osvaldo Pamparana (*)

 
 

 

 
 
 

La Odontología
En este número del suplemento daré comienzo al tema Odontología. Me parece oportuno dar comienzo al tema con el epígrafe de la separata que en el libro La Medicina y el Arte introduce este capitulo Dice así:

"¡Dios bendiga tu buena mano!… ¡Maldito sacamuelas,… me destrozaste la quijada,…y vi las estrellas!" 

La preocupación por los problemas dentarios y sus tratamientos, se sucedió a través de los siglos; sin embargo, la odontología no se desarrolló sobre fundamentos científicos hasta el siglo XIX.
Originalmente, de la práctica dentaria se encargaban barberos y boticarios, en el mejor de los casos. Los que más abundaban eran empíricos, gentes de pocos escrúpulos: charlatanes y curanderos que efectuaban sus prácticas en plazas y mercados. Para bien de los dolientes, más tarde, la tarea les fue confiada a los cirujanos menores, lo que no significa que aquellos sacamuelas no existan todavía, como podremos ver al final de este capítulo.

Por eso, asi como el calificativo “matasanos”, desgraciadamente, y a veces con razón, califica despectivamente el trabajo del médico, “charlatán” es el calificativo que ha perseguido a los profesionales odontólogos.
Como demuestran diversos hallazgos arqueológicos y documentacos, el terrible dolor de muelas ha acompañado a la humanidad desde su nacimiento. La desesperación ante el dolor hace posible entender la entrega incondicional del sufriente a las manos y tenazas del atrevido, o experto, dispuesto a oficiar de sanador.

Pierre Fauchard es conocido como el Padre de la Odontología Moderna, por  sintetizar y sistematizar los principales conocimientos sobre Odontología en Occidente, en su obra Le chirugien dentiste; ou, traité des dents. Se le reconoce, con especial valor, su espíritu de compartir y difundir el conocimiento, acto poco común en su época.

Naturalmente, a la pintura realista holandesa del siglo XVII no se le podía escapar el tema del dentista en sus cuadros de género. La mayoría son expresiones burlescas o satíricas.

En la galería reservada a los odontólogos, las escenas se suceden con gracia y con detalles costumbristas que enriquecen las obras. La “profesión” es llevada a la práctica ya sea en el mercado campesino, debajo de un árbol o tenderete, en la casa del paciente, en la "consulta" del dentista, en una posada o en un lugar difícil de determinar. En todas, se nos muestra al paciente que abre desmesuradamente su boca y extiende su brazo en un gesto inequívoco de dolor insoportable. El sacamuelas hurga, sin compasión, en el pozo del dolor. En general, rodean la escena las gentes curiosas y algún ayudante. Sus caras, muestran horror, desagrado, curiosidad malsana o simple divertimiento ante el dolor ajeno.

En El Sacamuelas, de Gerrit van Honthorst, el pintor nos muestra, como sucede en cualquier aglomeración, un personaje de avería al que no le importa la mirada del paciente pidiendo clemencia, ni el horror que produce en los demás mirones. Él festeja su propia acción: roba, "al descuido", un pato de la cesta campesina. El tratamiento de la luz es impecable, y realza la presencia de cada personaje.

Teodoro Rombouts, (Amberes -1597-1637) es un pintor flamenco que se especializó en la pintura de género. Sobre el tema, nos ha dejado El Sacamuelas, óleo sobre lienzo que se halla en el Museo del Prado. Estudió en Italia, donde su arte se vio marcadamente influenciado por Caravaggio; este aprendizaje se ve en sus pinturas de género, en las que utiliza un estilo de fuertes contrastes de luz con figuras de gran expresividad, vigorosas y monumentales, de gestos naturales, que lo convirtieron, en su momento, en el primer caravaggista flamenco.

La huella de Caravaggio entre los pintores flamencos y holandeses, que visitaron Roma en las primeras décadas del siglo XVII, fue profunda. Su estilo innovador prendió en el corazón de estos jóvenes bohemios que, partiendo de sus modelos, reformularon su propia visión del ambiente caravaggista a partir de sus grandes cualidades técnicas y de su especial actitud hacia los temas populares, teñidos de un cierto tono crítico, irónico o moralizante. Muchos de esos jóvenes pintores residieron en Roma y, sin haber conocido directamente a Caravaggio, supieron plasmar lo más superficial de su ambiente: los formatos horizontales, las medias figuras, los personajes populares, la precisión del dibujo, los empastes planos y la caracterización material de las cosas, dentro de las atmósferas tenebristas, con luz lateral, revitalizando los fuertes volúmenes corporales que emergen del fondo oscuro. Un ejemplo de lo dicho, lo encontramos en la obra de género Sacamuelas, de autor anónimo, pero atribuida, precisamente, a Caravaggio. 

Adriaen van Ostade fue un pintor y grabador holandés, especializado en escenas campesinas e interiores domésticos. Nació en  Haarlem, en 1610, pasó toda su vida en su ciudad natal, donde murió en 1685.  De este artista vemos: Un barbero sacando una muela.
La obra El dentista pertenece a Teniers, (“David el joven”)(1610, Amberes - 1690, Bruselas). Pintor flamenco que perteneció a una importante dinastía de artistas barrocos de Amberes.

La producción pictórica de Jan Molenaer (1605-1668) fue muy prolífica, Molenaer se nos presenta como un pintor minucioso y agudo, que supo captar todos los matices de las expresiones con gran realismo; entre los temas tratados, no podía faltar el de este género. Vemos Extracción de un diente a un aldeano. El acto se realiza dentro de una habitación, tal vez la casa del boticario. Los personajes que participan de la escena, son tres: el paciente, en cuya cara se advierte la expresión de dolor; el profesional, cuya vestimenta contrasta claramente con la rústica ropa del aldeano, y la joven que los acompaña, cuya sonrisa delata la despreocupación e insensibilidad ante el dolor del prójimo.

Gerrit Dou fue un pintor y grabador holandés barroco. Nació en  Leiden, en 1613. Perteneció a la escuela de Leiden y se especializó en escenas caracterizadas por las pinturas nocturnas iluminadas con velas, con escenas de fuerte claroscuro.
Pintó numerosos temas, pero es más conocido por sus interiores domésticos que, por lo general, contienen pocas figuras, enmarcadas por una ventana o por las faldas de una cortina, y rodeadas de libros, instrumentos musicales, o toda la parafernalia del hogar, todo, minuciosamente representado. Destacan, sobre todo, las escenas iluminadas por luz artificial. A él se debe la obra: El sacamuelas.
La siguiente obra, también, pertenece a Dou y, si bien la acción transcurre en el exterior, el cielo tormentoso contribuye a crear un ambiente claroscuro en donde la escasa luz natural ilumina la escena, en la que se encuentran los protagonistas del cuadro. Entre ellos, con gesto triunfante y mostrando su trofeo, se destaca El charlatán.

En el próximo número, continuaré con éste por demás interesante tema, ilustrado con sorprendentes imágenes, testimonios de la Historia de la Medicina.


 

 

 
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  (*) Osvaldo René Pamparana es Bioquímico procedente de la facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de La Plata.
Es autor de numerosos artículos, ensayos, cuentos y novelas breves. Por su labor cultural recibió, entre otras distinciones el premio Santa Clara de Asís y fue nombrado Ciudadano ilustre de la ciudad de La Plata.
Se presentarán los capítulos sucesivos de su libro La Medicina y el Arte
 
   
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