Historia

 
 
Apuntes sobre la historia del libro

Por Elisabetta Pagliarulo (*)

 
 

 

 
 
 

Quienes hemos recorrido una buena parte de la vida tenemos, con respecto a los libros, experiencias maravillosas. Los cuentos tradicionales de Hans Christian Andersen, de los Hermanos Grimm, las novelas juveniles, los libros clásicos y tantos más, nos han hecho vivir otros tiempos, otros espacios, otras culturas. Despertaron nuestra imaginación, quedaron prendidos en nuestra memoria emotiva y muchos de ellos fueron nuestros relatos preferidos para adormecer a nuestros hijos. Yo recuerdo, especialmente, a Pinocchio de.Carlo Lorenzini, cuyo seudónimo es Carlo Collodi que hizo revivir las aventuras del muñeco de Geppetto hasta convertirse en un niño.

“LA LECTURA RECONSTRUYE EL MUNDO” afirmó la escritora premiada Raquel Robles, por su libro Perder

Este sortilegio del diálogo entre los libros y sus devotos lectores ha sido desplazado por el toco y dejo de las lecturas fútiles de la informática y, además, la superabundacia de imágenes hace que todo esté dado; el ejemplo más evidente es la comparación entre una novela radial, el llamado radioteatro, y las ficciones televisivas que ofrecen todo visualmente, y sólo un buen guión hace que el espectador infiera o imagine algún final o un final abierto que se presta para la reflexión, sin dejarnos con el sabor amargo de algo no acabado y que nos exige el esfuerzo, no acostumbrado, de nuestros pensamientos y juicios.

El libro constituye el fiel y paciente interlocutor de los momentos de soledad, de apartamiento, de introversión, para encontrarse a sí mismos como seres pensantes.

HACER LA HISTORIA DEL LIBRO ES RECREAR LA HISTORIA DEL HOMBRE Y DE LA HUMANIDAD

El libro cumple con las siguientes funciones:

* Es vehículo de la transmisión de conocimiento
*Da testimonio de los cambios que se perfilan en el ámbito de la cultura
*Es medio de conexión entre pueblos y civilizaciones
*Es la fuente de información para el conocimiento de las obras y la forma de pensar de los hombres.
* Es el modo de conexión entre diferentes tiempos y espacios
* Es depósito de los avances y logros en las ciencias y en la técnica
* Es ejemplos para  la evidencia de la artesanía y la belleza en cuanto a la construcción de las artes gráficas
* Es sagrario de la palabra para todas las religiones del mundo
* Es demostración del afán del hombre de perpetuar sus realizaciones y de conservar los valores de cada época
*Es origen y formación de los reservorios bibliográficos
* Es el Instrumento más idóneo para exaltar la imaginación

EL HOMBRE Y EL LIBRO TIENEN SEMEJANZAS IRREFUTABLES

Ambos tienen una parte física que requiere un cuidado especial. El hombre es productor  y dador de mensajes orales y escritos, y el libro guarda celosamente dichos mensajes pues es una proyección de su hacedor.

La historia del libro, además de otros aspectos, estuvo condicionada por los materiales que sirvieron de soporte. En cada época y región, éste fue diferente y se ajustó a los elementos que el hombre tuvo a su disposición; estos materiales escriptorios identifican a las culturas y nos hablan de su tecnología.
Los egipcios utilizaron el papiro, y sus libros son los rollos; los chinos utilizaron diferentes soportes: escribían sobre huesos, sobre cañas de bambú y, posteriormente, sobre tablillas de madera y también sobre sedas. Los pueblos del Cercano Oriente escribieron sobre tablillas de arcilla con la escritura cuneiforme.
Es muy posible que el primer elemento utilizado por el hombre para dejar sus huellas fuera la corteza de los árboles, denominada en griego “byblos” y en latín “liber”, de lo que se deduce que éste haya sido el origen de la palabra libro.
Otras palabras que a veces se usan como sinónimos son: volumen, nombre que los romanos daban a los rollos egipcios, o tomus, que consistía en varios rollos pegados entre sí. Las dimensiones de un rollo oscilaban entre 20 a 30 centímetros de alto, de 7 a 10 metros de longitud. Para proteger lo escrito sobre estos soportes se  enroscaban quedando el final en la parte exterior, allí se escribía el título o tema del contenido. Estos objetos, libros-rollos se guardaban en estuches hechos de piedra o madera a los cuales se los denominaba “biblioteke”; por esta razón, no es ilógico inferir que la biblioteca no sólo toma su nombre de esta cubierta protectora, sino también su función.

El contenido de todos los libros antiguos ha sido celosamente guardado por sus autores; en especial, por personas iniciadas, hombres que detentaban ciertos poderes, “los escribas” de las culturas antiguas, sacerdotes que se mimetizaban con el poder político de la época.
La imagen y su simbología era profusamente usada en estos primeros libros; los más duraderos han sido los bajorrelieves, que representaban escenas que el pueblo debía contemplar y entender a pesar de su nula familiaridad con las letras.

EL MUNDO ANTIGUO Y EL MEDIEVAL FUERON PREPONDERANTEMENTE ICÓNICOS.

Con el transcurrir del tiempo, se comenzaron a utilizar los cueros como soportes de la escritura, laboriosamente trabajados y en forma secreta; luego, se los cosía con tientos y se los llamó “codex”. Mientras tanto, los chinos reemplazaban las sedas por sustancias más económicas y accesibles, descubrieron el papel, que tanto incidiría en la vida de Occidente, a tal punto que hoy podemos identificarnos como la Civilización del papel. Pasaron casi  mil años hasta que Europa conociera el papel, mediante los árabes. Y llegamos a la Edad Media, cuando la Iglesia toma la exclusividad de su escritura y conservación.
Para la Europa medieval, era tan importante la palabra y su mensaje evangelizador que un libro significaba el cofre de la Palabra, casi una identificación con el Verbo, que alude a Jesucristo. Por este motivo, y por los peligros de saqueos y robos, los monasterios y los castillos de nobles y reyes, conservaban los libros, verdaderas obras de arte y cofres de piedras preciosas. La iluminación de los libros sagrados medievales merece un capítulo excepcional en la historia del arte y la evangelización.
Durante los siglos XIV y XV ya se conocen  las “bibliotecas burguesas” cuyos libros ya estaban escritos en las lenguas romances; incluyen obras jurídicas, de medicina, botánicas y de poesía, generalmente épica de los cantos nacionales.

EL USO DEL PAPEL SIGNIFICÓ EL RETROCESO DEL USO DEL PERGAMINO, ABARATÓ LOS COSTOS Y CONTRIBUYÓ A LA DIVULGACIÓN DE LAS IDEAS.

Los primeros libros impresos son los incunables, es decir, la cuna de los libros actuales.
Con la producción de libros en cantidad, comienzan otros problemas que desvelan a los escritores e ilustradores y también a sus patrocinadores: la promoción del libro, la censura, el control de lo que se imprime, grupos sociales que imprimen y leen libros, circulación de los mismos, conservación, cuidado y divulgación. Cada uno de estos temas colaterales al libro merece un estudio especial.

Lo que se puede afirmar, sin caer en error, es que la historia deL libro es la historia del hombre.

 


 

 

 
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  (*) Elisabetta Pagliarulo es Profesora de Historia, Licenciada en Historia y Profesora de Enseñanza Superior Universitaria en Historia, Licenciada en Ciencias de la Educación y Doctora en Historia.
 
 
 
   
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