Comentario

 
 
Reflexiones sobre el título de un libro: La piedra de la cordura

Por Amalia Pati (*)

 
 

 

 
 
 

[…] Mi oficio (también en el sueño lo ejerzo) es conjurar y exorcizar. ¿A qué hora empezó la desgracia?. No quiero saberlo. No quiero más que un silencio para mí y las que fui, un silencio como la pequeña choza que encuentran en el bosque los niños perdidos. Y qué sé yo qué ha de ser de mí si nada rima conmigo.
Alejandra Pizarnik         De Extracción de la piedra de la locura

Tengo la manía de la intertextualidad. Casi un vicio, pues, como los vicios, surge espontáneamente, sin proponérselo. En mi caso, lo adquirí durante mi paso por la carrera de letras. Se hablaba siempre de intertexto, supratexto, infratexto y todas las formas de textos que se puedan imaginar. Respondían a una especie de ideología literaria, si es que cabe la expresión. Nadie habla por primera vez.

Sin embargo, lo que se decanta, a través del tiempo, de este ejercicio mental, no es ni perjudicial ni inútil. Por el contrario, cuando nos encontramos con una frase, una expresión, un título, renovamos la memoria almacenada de aquellos libros que leímos. Es, valga el oxímoron, un vicio saludable que padecemos los que nos relacionamos con la literatura. Con la lectura de La piedra de la cordura, retomé el vicio o, si se quiere, para salir del  ámbito de lo patológico, el hábito. Me pasó a mí como tantas otras veces pero me dispongo a demostrar que le pasó a otros y a otros y, también, a los que escribieron el libro o, quizás, a alguno de ellos. Cuando escribimos, citamos

El título, ese título, dio muchas vueltas por mi cabeza. Reconozco que no me resultó fácil descubrir la procedencia de mi inquietud. Es decir, el texto al que refería este otro texto. ¿Dónde lo leí?, ¿Cuándo?. Me hice muchas preguntas hasta que, por fin, constaté que no era un delirio.

Viene de lejos. Tal vez de más lejos todavía de lo que pude descubrir en mi somera investigación. Viene de los pintores flamencos, de Jan Sanders van Hemessen, con su Extracción de la piedra de la locura, de 1550; del Bosco y de Pieter Brueghel el Viejo, con sus respectivas obras de igual nombre; del pintor holandés del siglo XVII, Jan Steen, quien  pintó La extracción de la piedra.

Vislumbré, sin embargo, que debía de seguir el recorrido porque mi rememoración no parecía tener su origen en los pintores flamencos; aunque algunas de estas obras están en el Museo del Prado, en Madrid, era difícil que me hubiera detenido en ellas al punto de recordar su nombre. Seguí adelante y me encontré con el referente olvidado: el libro de Alejandra Pizarnik, titulado exactamente igual que las pinturas de los tres pintores flamencos: Extracción de la piedra de la locura..

Pero no es todo. En 2006, el joven poeta español, asturiano, para ser más precisa, Martín López- Vega, publicó un poemario que lleva el título de Extracción de la piedra de la cordura. Locura- cordura, se dirá que son términos oximorónicos; sin dudas, ése es el juego de la literatura, el juego de los opuestos que se dan existencia mutuamente. López- Vega ¿había leído a Pizarnik?. No caben dudas, la obra de Pizarnik es de 1968.
Empecé este artículo diciendo que tengo el vicio de la intertextualidad, un vicio compartido. A través de este recorrido que empezó en la pintura flamenca, pasando por Pizarnik y, varias décadas después, por el poeta López- Vega, vuelvo a La piedra de la cordura, mi punto de partida, con lo que no hice otra cosa que demostrar que mientras escribimos, gracias a nuestra memoria, citamos.

 

¿Por qué “extracción de la piedra de la locura”?. Parece ser que era un tipo de cirugía que se realizaba en la Edad Media para extirpar la piedra que causaba la locura, la estupidez en el hombre. Podría haber sido una |lobotomía, una práctica que se llevó a cabo en la época. Para los interesados, en internet se encuentran explicaciones sobre estos cuadros, en particular, sobre el cuadro de El Bosco que se puede ver en esta página.

 


 

 

 
 
 

(*) Amalia Pati es médica clínica y licenciada en letras. Colaboradora de la revista de Letras de la Facultad de Humanidades y Artes - UNR y coordinadora de esta edición. Obtuvo el segundo Premio en el Primer Concurso Municipal de Ensayo 2005 con el ensayo: La tuberculosis y sus “metáforas” en el siglo XIX y principios del siglo XX: un debate abierto. Correspondencia a: pastoritap@yahoo.com.ar

 
 
 
   
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