Equilibrio

 
 
Sociedad y Naturaleza (Un nexo de todos los tiempos)

Por Ruth Louhau (*)

 
 

 
 

[…] Se trata de la “interdependencia dependiente”. Así, mientras más autónomo es el hombre en cuanto individuo, más necesita de la sociedad; mientras más desarrollada la sociedad, más necesita ella de la naturaleza.

Edgar Morin

Desde hace milenios el ser humano ha tratado de sobrevivir a través de intercambios directos con la naturaleza. Una mirada general hacia los grupos sociales actuales no solo nos permite descubrir el esfuerzo humano realizado, sino también el importante hecho de que los distintos caminos de supervivencia recorridos por el hombre han dado origen a diferentes realidades culturales. Su diversidad abarca desde las sociedades que aún mantienen las interrelaciones más primitivas, intuitivas y directas con lo ambiental, hasta aquellas complejas, organizadas sobre las diversas posibilidades que brindan los últimos avances tecnológicos y científicos.

Ante este fenómeno social surgen, de modo natural, preguntas relacionadas con la existencia humana, su diversidad cultural y el futuro de la vida en nuestro planeta. Se trata de interrogantes nacidos tanto de aquellos derechos a una mejor calidad de vida como de la necesaria sustentabilidad ambiental que habrá de acompañarlos. Nace así, el acercamiento cotidiano a características de lo ambiental y sus problemáticas, lo que incluye la suma total de todas las condiciones externas que actúan sobre los seres vivos. De este modo el concepto de “ambiente” comprende no sólo variables climáticas o factores ambientales como suelo, agua, etc., sino también las actividades de los seres animados del lugar.

Cuando el hombre desvía un curso de agua, libera al aire deshechos tóxicos, o deja de rotar cultivos, está interviniendo a nivel entorno. También lo hace la persona que vuelca detergente no biodegradable en un cantero con plantas de su jardín o enciende un brasero en una habitación cerrada para combatir el frío. En estos casos, como en muchos otros que podríamos citar, el ser humano altera de modo irracional el equilibrio ambiental y pone en riesgo el fenómeno de la vida, que incluye la propia, pues no ha tenido en cuenta los factores ambientales, los seres vivos presentes en ese entorno y las relaciones vitales que se establecen entre ellos. Algunos grados de aumento en la temperatura ambiente, la disminución de especies vegetales, la alteración indiscriminada del suelo o la contaminación del aire, incidirán directamente en la vida del lugar al quebrar el adecuado balance que ésta necesita para “sustentarse”.

En relación directa con lo anterior, resulta curioso descubrir que, desde lo más antiguo de su historia, el hombre ha demostrado percibir estas tramas de interacción. Su accionar intuitivo y cuidadoso en el tratamiento de los espacios físicos y en la consideración de los fenómenos naturales, así lo demuestra. Antiguos “pueblos nómades”, por ejemplo, tenían por costumbre abandonar periódicamente la zona física que ocupaban para permitir la recuperación de sus recursos naturales, mientras que, en la Edad Media, las “poblaciones sedentarias” reconstruían un suelo agotado por siglos de explotación, aplicando con frecuencia la técnica del “barbecho”, mediante la cual algunas tierras se sembraban, mientras que otras se dejaban “reposar” para ser cultivadas recién en la siguiente estación.

Esta interesante realidad de nexos entre hombre, entorno y supervivencia, donde tiempo y espacio constituyen pilares fundamentales, nos lleva a reafirmar que, sólo comprendiendo adecuadamente esta interdependencia natural, podremos actuar con sensibilidad y acierto ante problemáticas ambientales actuales y/o futuras.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 
 
 

(*) Ruth Louhau: Maestra Normal Nacional especializada en el área de Ciencias Naturales para Educación Intermedia y Técnico Superior en Sistemas Institucionales. Ha sido miembro del Proyecto Multinacional de Centros Regionales Multiplicadores y Mejoramiento de las Ciencias de la OEA; asesora técnico-pedagógica en Mainumbí, organismo especializado en la enseñanza de Educación Ambiental; becaria de la OEA en el Curso Multinacional “Mejoramiento de la enseñanza de la Matemática en el Nivel Básico” (Santiago de Chile); Miembro de la Comisión de Cambio Curricular (Pcia de Santa Fe) para el área de las Ciencias Naturales y Miembro del Proyecto Aborigen de Integración ProAbi (2007- 2010). Es autora de artículos y libros, entre ellos, Iniciación a la Ciencia y a la Ecología.






 
 

 

 

   
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